El show del fútbol debe continuar en la Copa de la Liga

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“Este es un mercado raro”. La definición del dirigente de Atlético, Miguel Abbondándolo, en plena etapa de negociaciones en las instancias previas al cierre del libro de pases refleja perfectamente lo vivido en los últimos días en el fútbol argentino. Hubo reuniones, ofertas, acuerdos, transferencias, frustraciones. También una revisión médica que impidió la incorporación del colombiano Andrés Felipe Román a Boca y abrió el debate sobre la salud de los futbolistas que deben enfrentar grandes exigencias físicas y demasiadas presiones.

“Le arruinaron la carrera” sostienen allegados al futbolista colombiano, quienes recuerdan que jugó en esas condiciones durante varios años. “Le salvaron la vida” es el argumento de los que defienden la postura asumida por los profesionales que tuvieron a su cargo la revisión médica. No es el primer caso y seguramente no será el último en el fútbol profesional.

El caso de Román no es común. “La cardiopatía hipertrófica se da en una de 500 personas”, explicó el cardiólogo Norberto Debbag al ser consultado sobre el tema. El paciente sufre un desarrollo excesivo de la masa muscular. Se dilata la aurícula y la cavidad del ventrículo izquierdo se reduce. Cualquier persona puede desarrollar una vida normal si está controlado, pero en un deportista profesional puede provocar la muerte súbita.

El sueño de Román quedó destruido y la incertidumbre sobre el futuro de su carrera deportiva es enorme. El colombiano deberá consultar a profesionales y tomar una determinación sobre su futuro futbolístico. Si bien la situación que vivió es poco frecuente, algunos futbolistas ya atravesaron y hay casos recordados. Marcelo Bravo tenía sólo 20 años y era una de las grandes promesas de Vélez, pero se vio obligado a colgar los botines en 2005 cuando le descubrieron un problema cardíaco que le impedía realizar deporte de alto rendimiento. La otra cara de la moneda es Guillermo Burdisso. El defensor tuvo que dejar de jugar porque le detectaron una arritmia cardíaca en la revisión médica previa a incorporarse a San Lorenzo. Se alejó de la actividad profesional para recuperarse y el año pasado recibió el alta médica, lo que le permitió volver a jugar. Lanús le abrió las puertas y actualmente forma parte del equipo de Luis Zubeldía.

Años atrás, Boca protagonizó un casi similar cuando Juan Gilberto Funes, un potente delantero que se destacó en River y fue cedido por Vélez. Sin embargo, no superó la revisión médica por un problema cardíaco luego de probarse la camiseta “xeneize” y decidió retirarse del fútbol profesional. Dos años después, el nacido en San Luis falleció a causa de un problema cardíaco.

Un día movido

Las dificultades económicas que soportan los clubes argentinos, agigantadas por la pandemia de coronavirus, no fue un obstáculo a la hora de buscar refuerzos. Las estadísticas al cierre del libro de pases indican que 143 jugadores se incorporaron a 24 equipos que compiten en la Copa de la Liga Profesional. Lanús y Banfield son los únicos que no contrataron futbolistas.

Del total de es movimiento, 127 son refuerzos y otros 16 futbolistas que volvieron a sus clubes después de estar a préstamo.

Si la idea de los dirigentes al suspender los descensos era sacarle presión a los equipo y fomentar la promoción de juveniles, una vez más quedó demostrado que las buenas intenciones desaparecen cuando los resultados no son los esperados.